jueves 27 de noviembre de 2008

marcas tradicionales vs marcas blancas...
Acabo de asistir a un evento commemorativo de los 50 años de Ipsos en España. Para quienes no lo sepan, Ipsos es uno de los más importantes institutos de investigación de mercados a nivel europeo, pionero en el desarrollo de metodologías de recolección y análisis de información.
Para la ocasión, nos presentaron un estudio que acaban de realizar de motu propio, el cual pretendía arrojar claves sobre cómo manejar el avance de las marcas de distribución frente a las marcas de grandes fabricantes (en adelante MD y MF respectivamente).
No me detendré a comentar las interesantísimas conclusines del estudio (imagino que pronto estarán disponibles para ser consultadas en su página web), si no en un aspecto que me llamó poderosamente la atención y sobre el cual no se profundizó. Concretamente, la idea de que la diferencia entre las MD y las MF es "el marketing".
Me pregunto, qué hay detrás de esa afirmación. Qué está entendiendo el consumidor como "marketing"? y cómo se siente al respecto?. Me temo que lo que nos está gritando el consumidor es "ya basta de querer seducirme". Para colmo, el consumidor siente que paga los costes asociados a esa seducción. Imaginemos a una chica guapa en la barra de un bar, rodeada de guapos Don Juanes que, no contentos con darle la tabarra, al marcharse dejan la cuenta de las copas que se tomaron para que la page ella. Posiblemente, ante esta situación nuestra chica acabe siendo más receptiva y proclive a aceptar a alguno, tal vez menos agraciado, pero más dispuesto a "conectar " con ella y por supuesto, incapaz de hacerle pagar la cuenta.
El reto al que han de enfrentarse las MF es inmenso y desde luego pasa por encontrar modos reales de conexión, terreno donde las MD aparentemente han sabido capitalizar la relación directa que establece la distribución con el consumidor, transfiriendo los atributos desarrollados en su relación con el cliente en su rol de "proveedor de servicios" a su imagen como "proscriptor de productos" a través de su propia marca.
Por otra parte, las MD (sin haberlo buscado explícitamente) han encontrado en Internet sus mejores prescriptores. Blogs, foros de debate, listados de equivalencias, etc. ejercen una creciente influencia en la opinión pública, creando matrices de opinión favorables a las MD, al tiempo que las MF dan la chita por respuesta.